A todos los que, día a día, durante años se forjaron
como docentes y que, ahora, pretenden evaluar en un par de horas de
examen. A todos aquellos que expulsarán del sistema por no cumplir
con las expectativas subjetivas de un tribunal formado por compañeros
de trabajo, con la misma capacitación profesional que los interinos
que evalúan.
A todos aquellos cuyo trabajo es el sustento de su familia y pronto
dejará de serlo. A todos aquellos que estudiaron tanto hasta
que ya no estudiaron más. A todos los que este año seamos
expulsados de nuestro trabajo, deciros que seguiremos luchando, si es
necesario, desde el destierro del paro hasta que la muerte nos retire
de la lucha.
Alfredo Aranda