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El Periódico Extremadura

"Horario del siglo XXI en la escuela extremeña"

21/03/2019 Alfredo Aranda Platero
Vicepresidente del Sindicato PIDE

Una escuela del siglo XXI no puede organizarse con un horario del siglo XIX; es algo tan evidente que no debería suscitar ninguna duda, pese a que los responsables de la Consejería de Educación de Extremadura no terminan de digerir esta obviedad; quizá, con las elecciones a la vuelta de la esquina, vean la luz y podamos empezar a negociar el horario que los maestros merecen y el sistema educativo necesita.

Una jornada, solo de mañana, de 18 horas lectivas dentro de las 25 de estancia en el centro (no 30 como ahora), además de las horas trabajadas en casa hasta cumplir con el marco legal, igualaría a todos los cuerpos docentes y le daría a la educación infantil y primaria el impulso que necesita. Sería la forma más eficiente de engarzar las necesidades del sistema con la disponibilidad de los maestros para atender dichas necesidades.

A los tradicionales quehaceres de preparar clases, corregir exámenes y organizar actividades se les suman otras muchas tareas como la atención más fluida con padres y madres, la gestión de la Plataforma Rayuela, los proyectos de formación e innovación para adaptarse a las necesidades de los alumnos y de los centros cada vez más informatizados y la burocracia creciente que padecen tanto los equipos directivos como como los docentes en general. Un horario que diera respuesta a estas necesidades y que contemplara, además, horas de guardia es un paso muy necesario si queremos afrontar con garantías los desafíos educativos que nos vienen.

Los centros deberían tener un incremento en su plantilla funcional para poder facilitar la implementación del horario propuesto. Un maestro de apoyo por cada tres unidades, un maestro de apoyo para CEIP incompletos y la reducción de itinerancias sería muy importante si queremos caminar con paso firme hace el éxito educativo.

Esa es la razón por la que el Sindicato del Profesorado Extremeño (PIDE), único sindicato de la pública, lleva promoviendo, desde hace 10 años, la iniciativa «Horario del siglo XXI para los maestros extremeños». Ha llegado el momento de negociar un nuevo horario para los docentes de infantil y primaria en la mesa sectorial correspondiente, para hacer los cambios necesarios en el Decreto de desarrollo de la Ley de Educación, que nos lleve a un nuevo horario.

El sindicato PIDE solicitó por primera vez por registro el día 1 de febrero de 2008 la convocatoria de una mesa de trabajo para debatir sobre un nuevo horario, pero no obtuvimos respuesta. A dicho registro le sucedieron otros muchos, además de campañas de recogida de firmas, vídeos y carteles para visibilizar la iniciativa. Y seguiremos insistiendo hasta que los jefes de la educación extremeña comprendan la necesidad de sentarse a negociar la mejora horaria que solicitamos.

Disponer de un horario que atienda todas las obligaciones que actualmente el sistema educativo requiere proporcionaría al docente una gran capacidad para organizar, elaborar y planificar todo lo referente a la tarea docente y otras labores adyacentes que redundarían en beneficio del alumnado.

El arte debe tener un espacio necesario en el nuevo modelo horario que se propone. La educación artística contribuye al desarrollo integral y pleno de los niños al enriquecer y realizar un gran aporte cognitivo en el desarrollo de sus habilidades y destrezas, como el emprendimiento, la diversidad cultural, la innovación, la creatividad, la imaginación, la curiosidad, la inteligencia... Conduce a la formación de la personalidad, la confianza en sí mismo, el respeto y la tolerancia. Es un medio para el desarrollo dinámico y unificador del alumnado y, por tanto, se debería aumentar su carga lectiva garantizando la continuidad de la Educación Artística (música y plástica) en todas las etapas de la enseñanza. La educación artística enlaza directamente con los intereses de los niños ¿cabe una herramienta educativa más potente? Digamos que el arte podría ser el latido que mantuviesen vivas, en forma, las capacidades cognitivas necesarias para afrontar cualquier reto.