Se aproximan las elecciones para saber quiénes serán las personas que
nos representarán durante los próximos cuatro años, en la defensa o
no, de nuestros derechos e intereses como trabajadores de la Enseñanza
Pública. Según me cuentan, y a tenor de algunas maniobras extrañas para
tomar posiciones en la palestra de salida, el panorama sindicalista
de los docentes extremeños anda más revuelto que un gallinero. Y es
que cuando se trata de recular habiendo olvidado hace mucho tiempo el
polvo de la tiza y la pizarra, y asimismo el uso de la palanca de marcha
atrás, a algunos le empiezan a salir sarpullidos, rozaduras y escaras
(véase acepción en el DRAE) más que incómodas en las posaderas de las
comisiones de servicio, de los destinos digitales aquí o acullá, o de
vótame que te llevo a los toros y te siento en la butaca y si no...
te doy con la estaca. Vamos, que nos retornan a nuestra infancia más
escolar de leche en polvo y pizarrín, al más puro estilo de ¡Gorgoritoooo,
que viene la brujaaaaa! Ciertas flaquezas sindicales, según me han llegado
noticias, eso sí, noticias interinas, se afanan ahora y se apresuran
desencajados a vendernos a nosotros, profesionales de la Enseñanza Pública
en precario o no, de forma epistolar y nominal, con formas vivas e insultantes
en algunos casos, todo aquello por lo que hemos luchado durante los
últimos años, intentando así atribuirse nuestros logros interinos, nuestros
destinos soñados pero desvanecidos a lo peor en el último instante,
nuestros progresos y sinsabores para lograr puntos que llevarnos a la
boca de nuestros baremos, nuestras plazas de concurso-oposición que
volaron allende los mares, etcétera. Con maneras indignas de compañeros,
pretenden de nuevo lanzarnos al precipicio de todo da igual mientras
ellos sean los que dispongan qué da y no da igual. Pretenden vendernos
ahora estabilidad, eficacia, su futuro incierto...Tanto es así que les
tiene fritos, según me dicen, un nuevo participante, un corredor de
fondo que PIDE sitio por medio de la transparencia y la igualdad en
las justas del 4 de diciembre próximo. Algunos peces gordos quieren
por todos los medios ¡qué lástima de libertad y de democracia! comerse
al 'pezqueño'. Pero ya sabemos que en esta Extremadura nuestra de ríos,
charcas y pantanos, a veces, el pretender comerse un pezqueñín suele
acarrear un enorme bofetón electoral.