Con motivo de la clausura del curso escolar cada vez son más frecuentes las actividades propias del ocio y la animación en los centros educativos. Muchos docentes participamos en ellas por obligación, aun sin compartirlas y sin atrevernos a expresarlo por miedo a ser señalados.
Fiestas de la espuma o castillos hinchables difícilmente pueden considerarse actividades educativas y, además, aumentan los riesgos para alumnado y profesorado, con posibles accidentes y responsabilidades que no siempre están claras.
Somos docentes, no animadores. La escuela no es un parque de atracciones.
Catenar: (15/06/2026 19:02)
Totalmente de acuerdo contigo, cada vez somos más un circo. Yo cada año hago menos fuera de mi horario, después nadie te agradece nada y si hay un problema ,se te cae el pelo