La dignificación docente no puede seguir siendo una palabra bonita mientras nuestra realidad se deshace por dentro. En los tribunales la situación duele: desde que salimos de casa hasta que volvemos , en algunos casos pasan 10 horas, con desplazamientos interminables que nos obligan a levantarnos a las 4:30 o 5:00, sin dietas, sin conciliación, sin un respiro que nos permita vivir con un mínimo de calma.
Y después de todo ese esfuerzo, lo que recibimos es una indemnización que da vergüenza, que tras el IRPF se queda en casi nada. Es imposible no sentir rabia y agotamiento cuando el cansancio físico y emocional se acumula día tras...
(continúa)
La dignificación docente no puede seguir siendo una palabra bonita mientras nuestra realidad se deshace por dentro. En los tribunales la situación duele: desde que salimos de casa hasta que volvemos , en algunos casos pasan 10 horas, con desplazamientos interminables que nos obligan a levantarnos a las 4:30 o 5:00, sin dietas, sin conciliación, sin un respiro que nos permita vivir con un mínimo de calma.
Y después de todo ese esfuerzo, lo que recibimos es una indemnización que da vergüenza, que tras el IRPF se queda en casi nada. Es imposible no sentir rabia y agotamiento cuando el cansancio físico y emocional se acumula día tras día, mientras la responsabilidad que cargamos sigue siendo enorme y poco reconocida.
No pedimos privilegios. Pedimos respeto, justicia y que se reconozca el valor real de nuestro trabajo.
Maestra Primaria: (27/06/2026 20:30)
Tienes toda, toda la razón. No está pagado el esfuerzo que supone ser tribunal, sobretodo si se está a muchos kilómetros de casa.
Profe: (27/06/2026 22:28)
Eres docente, deberías escribir bien si encima vas a evaluar a otros docentes y juzgar sus conocimientos. Sobre todo son dos palabras. De nada
sigamos pastando...: (27/06/2026 21:27)
Yo es que alucino con el panorama. Los opositores hasta el moño del proceso selectivo y las condiciones, los tribunales hartos también de las condiciones y la situación, que también acaba perjudicando al opositor. Es como ver a las ovejas veteranas y jóvenes enfadadas entre sí, cuando es el pastor el principal responsable. Y seguimos gritando entre nosotros mientras el pastor está a la sombra, pensando en lo "bonico" que está su rebaño. Parece que no nos queda otra que seguir pastando como borregos.